Allá por el año 2005 visité un par de veces Gante (Bélgica). La razón de mi primer viaje fué la visita al increíble vivero que tenia Danny Use a las afueras de la ciudad. Recuerdo que ese día el vivero estaba bastante poco transitado, por lo que Danny Use me enseñó muy amablemente las instalaciones, me pareció una verdadera maravilla, jamás hasta ese día había visto tantos árboles de calidad juntos, era algo excepcional, mirabas a un lado, mirabas a otro y te sentías completamente borracho de la emoción.
Realmente impresionante era una zona acotada y cerrada al público donde guardaba su colección personal.
Estas fotos las he tenido guardadas absteniéndome de publicarlas por deseo expreso de Danny Use, pero creo que ya no le importará.
Danny Use... gracias por su amabilidad y su tiempo, espero que todo le haya ido bien.
Por entonces yo estudiaba bonsái en la escuela de vanguardia FKB con Massimo Bandera y acababa de terminar el 3er año, por lo que mis sentidos estaban a flor de piel, Massimo me había transmitido unos conceptos e ideas que habían calado profundamente en mi, parte de mis estudios en la escuela se orientaban hacia cómo el Maestro Masahiko Kimura haciendo uso de herramientas eléctricas, sierras, fresadoras, cepillos, etc., trabajaba la madera, dándole un aspecto natural como todo el mundo conoce y ha visto.
Unos meses más tarde volví con motivo de la celebración de uno de los acontecimientos más esperados por entonces en el mundo del bonsái, los Ginkgo Bonsai Awards.
Como invitado excepcional, el famoso coleccionista japonés Daizo Iwasaki, aparte de otros muchos maestros de gran talla, entre ellos, David Benavente, Luis Vallejo, Kevin Wilson, Walter Pall, Marco Invernizzi, Salvatore Liporace, etc., especial mención uno de ellos, con el cual pude intercambiar algunas palabras y que en la actualidad es mi maestro, Sandro Segneri, escuela a la que me siento orgulloso pertenecer.
Asistentes, maestros, visitantes, arboles, mesas, etc., salían a raudales por la puerta principal, yo esperaba un taxi y un rio humano de personas pasaban delante mía, justo al frente, una furgoneta aparcada esperando cargar, Marco Invernizzi estaba sentando dentro en el sitio del piloto. En mi espera, entre el aluvión, veo a un chico que intentaba salir, iba en una silla de ruedas, entonces pude observar como Marco se bajo de la furgoneta, abrió la compuerta, metió la mano en una caja de cartón y saco un libro, lo firmó y se dirigió al chico de la silla de ruedas, intercambió algunas palabras con él y le entregó el libro, lo hizo con tanta dulzura y humanidad que me quedé completamente anonadado, cuando el chico se marchó Marco entró en la furgoneta, lo miré y él me miró, de manera espontanea le hice un gesto de admiración, con el puño cerrado y el dedo gordo hacia arriba, entonces me guiñó un ojo, se volvió a bajar y me regaló otro libro.
Desde entonces aunque no lo he vuelto a ver personalmente, le guardo un especial afecto.
De vuelta a Málaga, no solo me llevaba la experiencia vivida y el libro de Marco, también adquirí un Junípero que me pareció interesante, era una variedad que según me comento Danny Use le había llegado desde china, a mi me pareció excelente ya que la hoja era de muy buena calidad con un color verde intenso parecido al J. Chínensis, pero con un poco más de grosor, tenía un previo trabajo de madera, pero estaba a medio hacer, era muy grande y un gran reto por delante para mi.
Cuando regresé y le enseñé la foto a mi amigo Manolo exclamó: !! Que cabezón¡¡.
Manolo es un amante del bonsái y tiene especial devoción por los de gran tamaño, éste era inmenso y desde que lo vio se sintió cautivado por él, así que cuando tres semanas después la planta llegó a Málaga, pasó directamente a ocupar sitio en su patio.
Manolo es un amante del bonsái y tiene especial devoción por los de gran tamaño, éste era inmenso y desde que lo vio se sintió cautivado por él, así que cuando tres semanas después la planta llegó a Málaga, pasó directamente a ocupar sitio en su patio.
Días después ya estaba planificando su modelado, tenía claro que seria una planta impresionante, al menos en lo que se refería al tamaño, de igual manera sabía que realizando algunas modificaciones en su estructura era una planta óptima por sus cualidades para realizar un estilo inclinado.
La primera tarea seria aligerar la copa manteniendo solo la ramificación necesaria, posteriormente la limpieza de hojas viejas para subir el vigor de la planta y tener control sobre ella, y, a continuación el trabajo de madera seca, había que mejorar el trabajo anónimo, haciendo especial hincapié en las terminaciones que no estaban refinadas, así que manos a la obra.
La madera era bastante dura, pero no para resistirse a la calidad de las fresas samurai.
El pulido en primer momento impermeabiliza la madera por lo que no se aplica sulfocalcico, es mejor esperar a que la madera en ese sentido se flexibilice, de todas maneras aún teníamos mucho tiempo por delante.
Una vez terminado el trabajo sobre la madera, que recuerdo se hizo bastante largo y tenso, observe con detenimiento, pregunte al propietario y asintió, entonces me sentí satisfecho, hacia frio y era hora de volver a casa.
Pocos días después, con el trabajo de madera terminado en primera instancia pasamos a la segunda fase, la re-estructuración de la ramificación, ya tenia planificada una hoja de ruta en forma de boceto, siempre teniendo en cuenta que la planta seria trabajada siguiendo el estilo inclinado.
Cuando trabajamos una planta de pequeñas dimensiones, el tiempo desde que se comienza hasta que podemos empezar a ver definido su camino como bonsái es relativamente corto, a medida que una planta es mayor el tiempo de definición es exponencialmente mayor, un claro ejemplo seria la creación de la ramificación terciaria, que suele necesitar mucho más tiempo a medida que la planta es mayor.
En nuestro caso, se necesitaba con suerte un mínimo de 6 o 7 años para que la planta comenzase su camino como bonsái, por otro lado las técnicas aplicadas sobre arboles grandes son diferentes a las aplicadas sobre los pequeños, siendo estas bastante más complicadas y arriesgadas.
El primer hándicap que teníamos que superar era reconstruir el árbol con la única rama que disponía la planta, era bastante larga y especialmente dura, más de lo que habíamos pensado en primer lugar, la prioridad era acercar el primer tramo de la rama lo máximo posible al tronco.
Procedimos a proteger la rama con goma, el riesgo de rotura era poco probable pero al usar cobre grueso, el contacto directo de éste con la corteza podría producir daños, como teníamos que plegar la rama y después doblarla hacia arriba y hacia los lados en el ultimo tramo, se tomó la decisión de proteger la rama prácticamente hasta la punta.
Ajustamos los alambres a lo largo de la rama con un martillo, permitiendo que al doblar la rama el alambre cumpliera su misión satisfactoriamente.
Una vez lo tuvimos todo preparado empezamos a doblar poco a poco y a poner los tensores correspondientes, poco a poco íbamos doblando la rama... un rato después ya teníamos la rama según lo planificado.
Ahora tocaba el alambrado de la ramificación más fina, aunque no era difícil, si muy laborioso debido a la cantidad de ramas que había que alambrar, recuerdo que lo alambré en una tarde y la mañana del día siguiente.
Es extraño lo relativo que es el paso del tiempo, apenas hemos acabado una sesión de trabajo con una planta y ya estamos alzando la vista buscando el lejano horizonte, es increíble ya que fue cuestión de un suspiro y… ya teníamos que retirar el alambre puesto el año anterior, volvimos a suspirar y ya se trasplantaba dos años más tarde.
Esta vida es tan fugaz que más nos vale aprovecharla en cosas interesantes, la familia, los amigos y jamás nos equivoquemos, después el resto.
En el año 2009 hicimos una nueva selección de ramas, sustituyendo cantidad por calidad, era hora de empezar a crear los palcos y los espacios vacíos entre ellos.
Una larga sesión de alambrado y a continuación otro peldaño subido en el refinamiento de la copa.
Mi intención era disponer las ramas del frente alternas, a un lado y otro del tronco principal, creando una sinuosidad al observar desde el pie a la copa.
Una vez alambrado, estudiamos la necesidad de eliminar una rama de equilibrio que con toda claridad competía estéticamente con la rama de equilibrio principal.
Finalmente decidimos mantenerla hasta la próxima sesión de trabajo donde si sería eliminada
En Enero de este año (2012) volví a recibir el encargo del propietario de la planta para una nueva sesión de refinado de la copa, su intención era presentar la planta en una muestra local que se celebraría aproximadamente en 2 meses.
Las siguientes fotos muestran el estado de la planta en Marzo del 2012, podemos apreciar como la madera seca ha empezado a envejecer.
El contraste entre el verde esmeralda de la copa y el blanco hueso de la madera seca es realmente interesante.
| Propietario y planta |
![]() |
| Foto Final |

impresionante,todo,gracias por esta lección magistral,un abrazo
ResponderEliminarmontros que sois unos montros ...de la cabeza a los pies
ResponderEliminar¡¡¡Menuda entrada y menuda sabina!!!
ResponderEliminarEnhorabuena a los dos por el trabajo bien hecho. Muy didáctica y amena la exposición. Imagino que la podremos ver en directo la semana que viene, ¿no?
Un abrazo.
May
El verde es muy similar a un junípero que tiene un compañero mío. Un junípero de kaizuka, o algo así. ¿No será este también?
ResponderEliminarBuen trabajo, se le nota el paso de los años.
Saludos
Buenas tardes Salvador.
ResponderEliminarLos que hemos visto el "bicho" en directo disfrutamos más, si cabe, su evolución.
Gracias por compartir tus experiencias y conocimientos. De verdad que se te hechaba de menos, y esa forma que tienes de enseñar, dejando vacíos (pero con pinceladas) para que cada cual los rellene. No se de que se aprende más, si de tus frases, o de las que solo "insinúas". GRACIAS.
Un saludo,
Manuel
P.D. Me acabo de acordar que te debo unas fotos.
Salva, maravilloso regreso con un magnífico trabajo y una historia inolvidable. Da gusto ver estas evoluciones comentadas de esta manera.
ResponderEliminarUn abrazo
Pude disfrutar del ejemplar en directo y me alegra ver sus orígenes.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo, amigo.
Gracias Puers por tus alagos, un gran abrazo.
ResponderEliminarGracias David pero mejor de los pies a la cabeza, recuerdalo siempre. un gran abrazo
Gracias May, la verdad no se si el propietario lo va a llevar, ya le preguntaré. Un besillo May.
Gracias por tus comentarios MLA, no se si puede ser la misma variedad, enviame una foto del verde para comprobar. Un abrazo
Gracias Tb, eres un gran persona, mandame esas fotos o dime donde las descargo, un gran abrazo amigo.
Gracias Antonio por tu apoyo incondicional, tengo ganas de verte. Ya mismo... Un gran abrazo
Gracias Kai, contigo estoy en deuda. Un gran abrazo amigo.
¿Deuda? Enga vale, además se como quiero que me la pagues:
ResponderEliminarSube otra entrada a tu blog ..... pero antes de un año ¿ok?. ;)
Enhorabuena. Una entrada espectacular.
ResponderEliminarHecho Kai!!!!!!
ResponderEliminarGracias BCS, un abrazo.
Saludos Salva, impresionante, que maravilla y que buen trabajo, gracias por compartir
ResponderEliminarGracias Mayto.
EliminarMe alegra que te haya gustado.
Un saludo
una MARAVILLA (con mayúsculas) tanto el trabajo como el arbol
ResponderEliminarme gustaria verlo algun dia en directo
saludos
Gracias Edu,
ResponderEliminarEl propietario me comentó que quizás lo lleve a Mistral.
Ojalá pueda ir y conocerte personalmente.
Un abrazo