El Algarrobo (Ceratonia Silicua) es una planta autóctona de los países de la Europa Mediterránea.
En su madurez, la silueta de su copa es redondeada, similar al olivo, con un follaje bastante denso de color verde oscuro. Las hojas son compuestas por un número par de foliolos y las flores son pequeñas, crecen en racimos sobre las ramas viejas y son sensibles al frío y al viento.
El tronco es de un porte recortado y grueso, de color grisáceo pardo y textura lisa, la ramificación joven es de una interesante tonalidad rojiza.
El fruto, la algarroba, es dulce y se presenta en vainas carnosas.
Posee profundas raíces pivotantes y largas raíces laterales.
La madera es de tonalidad blanquecina y textura limpia, muy apreciada en ebanistería, verde es relativamente blanda, tarda aproximadamente 3 meses en secar haciéndola bastante más dura, aunque sensible a la humedad.
NOTA: Con respecto al párrafo anterior, prefiero omitir palabras técnicas y exceso de información que considero no vienen al caso, tampoco soy muy partidario del copia y pega.
Si alguien lo necesitase, pues ya sabe... abrir el explorador y ir al google.
La planta mostraba un estado saludable, fruto del buen cultivo durante ese tiempo. Aunque pude notar que el propietario se sentía muy orgulloso de él, me comentó que su idea erá empezar a desarrollar un plan de refinamiento para poder convertir la planta en un bonsai de algarrobo con una calidad aceptable.
Después de un buen rato examinando y comentando aspectos de la planta, me propuso que planificase un programa para comenzar con su refinamiento.
Verdaderamente ésto suponía un gran reto para mi, aunque había visto y incluso tocado algunos algarrobos, no tenía un conocimiento tan a fondo sobre esta especie como para realizar un trabajo preciso y metódico, cosa que se hace necesaria en cualquier refinado de una planta predestinada a alcanzar la senda que la conduce a ser en el futuro un bonsái.
Un breve análisis de la planta me abría una amplio margen de mejora desde los pies a la cabeza, sin embargo tendría que ser pausada en el tiempo, ya que no se podía trabajar a la ligera, antes había que ganarse la confianza de la planta conociéndola más profundamente.
El primer punto que decidimos mejorar fue la elección de un tiesto adecuado a la altura de la planta. Nos decidimos por un tiesto fabricado en Seto (Japón) por el maestro alfarero Shinzan (hijo).
Seto, una de las 6 localidades antiguas donde junto a otras localidades más recientes se fabrica cerámica de gran calidad destinada al bonsai.
La elección se hizo en base a la rusticidad de las macetas de este maestro, realizadas con molde de yeso y totalmente acorde con la gran rusticidad del algarrobo como especie. El color de la maceta era muy similar al color de la ramificación joven, por lo que en este sentido también encontrábamos una analogía bastante interesante.
El segundo punto fue la incorporación de una pequeña planta en el pie a modo de nejime, a fin de disimular unas raíces no muy agradables a la vista.
El tercer punto de mejora se centraría en la copa.
Solo la perseverancia en los pinzados a través del tiempo nos daría como fruto una copa madura con las características propias de la especie, oscuridad y densidad como falta de transparencia.
La madera es de tonalidad blanquecina y textura limpia, muy apreciada en ebanistería, verde es relativamente blanda, tarda aproximadamente 3 meses en secar haciéndola bastante más dura, aunque sensible a la humedad.
NOTA: Con respecto al párrafo anterior, prefiero omitir palabras técnicas y exceso de información que considero no vienen al caso, tampoco soy muy partidario del copia y pega.
Si alguien lo necesitase, pues ya sabe... abrir el explorador y ir al google.
La primera vez que ví este algorrobo fue hace alrededor de 8
o 10 años.
Fue durante la visita a la casa de un aficionado al bonsai, éste me explicó que había llegado a sus manos hacía más o menos 10 años, procedente de una recuperación de la montaña hecha por él mismo.
Fue durante la visita a la casa de un aficionado al bonsai, éste me explicó que había llegado a sus manos hacía más o menos 10 años, procedente de una recuperación de la montaña hecha por él mismo.
La planta mostraba un estado saludable, fruto del buen cultivo durante ese tiempo. Aunque pude notar que el propietario se sentía muy orgulloso de él, me comentó que su idea erá empezar a desarrollar un plan de refinamiento para poder convertir la planta en un bonsai de algarrobo con una calidad aceptable.
Después de un buen rato examinando y comentando aspectos de la planta, me propuso que planificase un programa para comenzar con su refinamiento.
Verdaderamente ésto suponía un gran reto para mi, aunque había visto y incluso tocado algunos algarrobos, no tenía un conocimiento tan a fondo sobre esta especie como para realizar un trabajo preciso y metódico, cosa que se hace necesaria en cualquier refinado de una planta predestinada a alcanzar la senda que la conduce a ser en el futuro un bonsái.
Un breve análisis de la planta me abría una amplio margen de mejora desde los pies a la cabeza, sin embargo tendría que ser pausada en el tiempo, ya que no se podía trabajar a la ligera, antes había que ganarse la confianza de la planta conociéndola más profundamente.
El primer punto que decidimos mejorar fue la elección de un tiesto adecuado a la altura de la planta. Nos decidimos por un tiesto fabricado en Seto (Japón) por el maestro alfarero Shinzan (hijo).
Seto, una de las 6 localidades antiguas donde junto a otras localidades más recientes se fabrica cerámica de gran calidad destinada al bonsai.
La elección se hizo en base a la rusticidad de las macetas de este maestro, realizadas con molde de yeso y totalmente acorde con la gran rusticidad del algarrobo como especie. El color de la maceta era muy similar al color de la ramificación joven, por lo que en este sentido también encontrábamos una analogía bastante interesante.
| Detalle del sello en el fondo. Maestro Shinzan (Seto) |
| Detalle sello frontal Shinzan |
El segundo punto fue la incorporación de una pequeña planta en el pie a modo de nejime, a fin de disimular unas raíces no muy agradables a la vista.
| Antes Después |
El tercer punto de mejora se centraría en la copa.
Solo la perseverancia en los pinzados a través del tiempo nos daría como fruto una copa madura con las características propias de la especie, oscuridad y densidad como falta de transparencia.
Este era el aspecto que presentaba la planta en la primavera del año 2006 una vez aplicado el primer pack de mejoras.
Podemos apreciar como la copa aún se ve transparente y las hojas demasiado jovenes.
Podemos apreciar como la copa aún se ve transparente y las hojas demasiado jovenes.
| El aspecto de la copa aún no muestra la caracteríticas acordes a la especie. |
El propietario estaba contento con la evolución conseguida hasta ese momento y decidió presentarlo a una muestra importante que se celebraría en octubre de ese mismo año, por este motivo durante toda la estación de crecimiento nos aplicamos a fondo en un defoliado/pinzado muy particular.
Como hemos explicado en el primer parrafo, las hojas del algarrobo son compuestas, generalmente por 3 o 4 pares de foliolos. Esta particularidad nos da una ventaja importante a la hora de defoliar, permitiendonos eliminar parte de la hoja sin que sea anti estético, incluso resulta poco evidente a simple vista, solo es apreciable observando con detenimiento.
No obstante yo uso un pequeño truco para que sea aún más difícil notar que las hojas no contienen todos los foliolos. Se trata de dejar 1 o 2 hojas completas que se salgan de la silueta de la planta, al dar la impresión de estar un poco despeinada y fuera de lugar, llama la atención del observador y lo sugestiona haciéndole creer que todas las hojas de la planta están completas.
Bien, en la época de crecimiento, si hacemos un semi-defoliado dejando unicamente el primer par de foliolos, estimularemos la planta para que desarrolle nuevas hojas, una vez éstas empiecen a desplegarse, con las puntas de los dedos pinzamos dejando unicamente el primer par de foliolos cuando todavía está en un estado muy primario, y así sucesivamente.
Si somos constantes en este trabajo, no solo conseguiremos obtener cada vez más hojas adultas, gruesas y con el color verde oscuro, también lograremos miniaturizarlas, llegando a compactar de una manera increible.
| Detalle hoja |
| Semi-defoliado dejando 1er. par de foliolos |
Con respecto al pinzado del brote que contiene las hojas, pinzamos también con las puntas de los dedos cuando haya desarrollado 2 o 3 hojas, se realiza prácticamente de la manera habitual.
Finalmente para nuestra alegría, tal y como habíamos previsto, la planta consiguió ser seleccionada para el
III Concurso Nacional "Museo Bonsai Alcobendas" en Octubre del año 2006.
III Concurso Nacional "Museo Bonsai Alcobendas" en Octubre del año 2006.
| Foto extraída del libro catálogo del concurso |
Desde mi punto de vista el aspecto de la planta es bastante correcto y natural, evocando a un algarrobo que vive en la plenitud de su vida y representando las características propias de su especie.
Después de la satisfacción por la meta alcanzada, era el momento de seguir subiendo peldaños en su refinado.
Llegados a este momento, planta, propietario y autor habíamos estrechado importantes lazos de amistad, y personalmente me sentía más compenetrado con la especie
Con el paso del tiempo, llegó el momento en que me resultó bastante más fácil el dialogo con la planta, y de este dialogo un buen día entendí que estábamos preparados para seguir avanzando.
Hace alrededor de 20 años, las recuperaciones de la montaña daban como fruto una gran cantidad de plantas con patrones estéticos muy similares independientemente de la variedad, cepas con una base bastante gruesa, denominadas Patas de Elefante.
Podemos apreciar que este algarrobo era una muestra de ello, por lo tanto la mejora de este aspecto era de crucial importancia,si queríamos evolucionar no nos quedaba más remedio que dar un giro de 180 grados.
| Base denominada Pata de Elefante |
En este punto, a mi entender, la creatividad se puede concentrar en dos lineas de trabajo paralelas aunque bien diferenciadas.
La primera linea es tallar la madera con gubias, a golpe de mazo. Este trabajo nos da un aspecto muy natural casi desde el principio, ya que la madera va rompiendo según el grano de la veta y el resultado es bastante satisfactorio.
La segunda linea es tallar la madera con herramientas eléctrica y fresadoras.
A corto plazo este trabajo nos priva de la naturalidad, aunque ésta se hace evidente con el paso del tiempo.
Aquel que me conoce sabe de mi predilección por las herramientas eléctricas, aunque quizás desconozca el por qué de esta preferencia...
Bien, en muchos casos aunque no siempre, cuando he de continuar una zona de madera seca construida por la propia naturaleza, uso gubias para intentar sacar la máxima naturalidad dando continuidad a lo original, en este caso la creatividad es más comedida, por lo tanto la naturalidad resalta sobre la mano del autor que prevalece en bastante menos cantidad.
Cuando realizo un trabajo de madera usando maquinaria eléctrica, la creatividad es bastante más expontánea, por lo tanto la mano del autor resalta por encima incluso de la naturalidad.
Cuando la mano del autor y la naturalidad son evidentes a partes casi iguales, entra en juego un concepto muy importante sobre estos dos factores, la armonía, si ésta existe incluso siendo evidente la mano humana, el trabajo podemos considerarlo como excepcional.
Podemos tomar como ejemplo los soberbios trabajos de madera del maestro Masahiko Kimura, estos han alcanzado prácticamente la belleza universal, solo comparable con la belleza intrínseca de la propia naturaleza.
Esto se puede denominar como arte de vanguardia, evidentemente dando por hecho que el bonsái es un tipo de arte.
Por desgracia para mi, esta excelencia, aún no la he conseguido y probablemente nunca la alcance, pero es mi deseo y el camino que decidí hace mucho tiempo. Quizás mi destino esté en ayudar a alguien a lograrlo. Solo Dios lo sabe...
Retomando el trabajo de madera sobre el algarrobo, decidí usar herramientas eléctricas y dejar una huella de mi sobre la planta.
Aun siendo una intervención libre y espontanea, necesitaba un guion para poder realizar el trabajo de una manera satisfactoria, por lo tanto observe con tranquilidad como se degradaba la madera del algarrobo en la naturaleza y cuales eran los rasgos principales sobre los cuales tendría que inspirarme.
| Detalles de madera madera seca de algarrobos en la naturaleza |
En febrero del 2007 realicé el trabajo de madera seca, poco después retocaría la parte baja y un jin en la parte media, ya que no me gustó como habían quedado en ese primer momento.
En las 2 siguientes fotos podemos apreciar el estado casi definitivo de esa intervención con la madera recién trabajada.
Ahora no había más remedio que esperar a que la madera empezase a envejecer de manera natural.
Había pasado poco más de un año y la madera empezaba a envejecer, mostrando detalles más interesantes, solo era cuestión de tiempo, y por supuesto de paciencia.
Con el trabajo de madera realizado, ahora la apariencia del tronco había pasado de representar un árbol en su plenitud a dar la sensación de árbol más viejo, había llegado el momento de realizar una restructuración de la ramificación de la copa.
Mi objetivo era desplazar el ápice de la planta hacia el lado contrario desde donde subía la vena viva para dar un poco de movimiento a la planta, dando continuidad al movimiento de la vena viva, que crece en un lado y gira por detrás pasando antes por delante del tronco, asimismo esto destacaría y pondría en valor el jin de la derecha.
| Aspecto general de la planta |
| Detalle del trabajo de madera. Febrero 2007 |
| Podemos apreciar con respecto a la foto anterior el retoque realizado en la parte baja |
| Mayo 2008 |
| Mayo 2008 |
| Mayo 2008 |
| Aspecto de la planta en Mayo del 2008 |
La siguiente foto muestra el aspecto de la planta 1 año después una vez realizada esta mejora..
| Abril del 2009 |
Podemos apreciar que la copa en comparación con el año anterior aparenta más vejez, gracias principalmente a un juego de lineas de fuerza, que nos evoca un sentimiento de juventud o vejez dependiendo de la fuerza y la dirección de las lineas. En el futuro comentaremos acerca de esto.
Después de la reestructuración, ya solo nos quedaba volver al metódico trabajo de pinzado para suavizar la lineas, compactar, densificar y redondear el ápice, particularidad muy importante en la silueta de los arboles viejos.
En esta ocasión el trabajo lo realizaron dos personas que venian a trabajar conmigo habitualmente al bonsallal. No solo hicieron el trabajo correctamente sino que fueron protagonistas de esta foto que tanto me gusta.
Es evidente que aún faltan 10 o 12 años más para que la planta alcance el grado de madurez necesario para expresar el sentimiento de naturalidad y austeridad en la madera, esta es la principal meta que este bonsai espera alcanzar, mi deseo es que para entonces, todos los que de una manera u otra hemos tenido algo que ver con él, estemos aqui para poder verlo.
Me gustaria terminar tal y como comencé.
La primera vez que ví este algorrobo fue hace alrededor de 8 o 10 años...
![]() |
| Foto Final |
estarás al principio de lo que debes sentir.
Khalil Gibran
Especialmente dedicado a Loli la mujer del propietario de la planta.
Francamente se lo merece.








un camino largo, pero bien andado
ResponderEliminarha sido, es y será un muy buen arbol
espero poder verlo en su fase final
saludos
Gracias Edu, aun le queda unos años más para que el trabajo de madera obtenga la vejez.
EliminarTranquilo que lo veras.
Salut
Muy buen trabajo Salva, como siempre bien detallado y bien documentado.
ResponderEliminarTomo nota de muchas cosas que has comentado para realizarlas en un Algarrobo que tengo en mi colección.
De nuevo Gracias por compartir estos trabajos.
Hola Alberto,
EliminarLa verdad es que el algarrobo como especie me ha sorprendido mucho.
Un gran abrazo amigo.
vaya recorrido, gracias por seguir compartiendo tus conocimientos día a día un saludo de aledoru
ResponderEliminarGracias Alex por tu comentario.
EliminarTu conoces bien esa planta ¿verdad?...
Un abrazo