21/07/2012

El Contrapposto

Como continuación a la excelente entrada de mi gran amigo y colaborador Antonio Álvarez, continuaré con un trabajo sobre este Juniperus Chinensis Sargentii, variedad Itoigawa, que a partir de ahora llamaremos shimpaku, este es el nombre que recibe esta variedad en su lugar originario, Japón.




Hace varias semanas, el propietario de la planta que podemos ver en la foto anterior, se puso en contacto conmigo y me encomendó la tarea de regularizar el estado de varias plantas de su jardín, el shimpaku de la foto anterior es una de ellas.

Apenas lo traje a casa y lo coloqué en el banco de trabajo, me bastó echar un simple vistazo para comprobar que su estado de salud era bastante bueno.

Era una planta que había adquirido hacía unos años a través de una importante empresa del sector en España. Durante varios años había recibido los correctos cuidados de su propietario, sin embargo, después de su compra jamás había recibido ninguna sesión de modelado.

Mi objetivo en la mayoría de los trabajos que realizo sobre plantas ajenas no consiste solo en crear una obra interesante, unas veces con más fortuna que otras, mi objetivo es entregar la planta al propietario con una personalidad y, que éste se sienta satisfecho de la planta por lo que es, solo de esta manera puedo reforzar el vínculo entre planta y propietario.

Bien, voy a centrarme en la planta en cuestión mostrando los 4 lados de ella. A continuación analizaré los detalles detenidamente para procesar la información en busca de las mejores características que este shimpaku pueda entregar.




Observando la disposición de las ramas y la colocación del ápice de la planta, puedo deducir que en un pasado lejano esta planta recibió un modelado y el frente elegido entonces fué algo no muy lejos del que muestro en la siguiente foto.




A simple vista, solo con ojear rápidamente el nebari, observo que las raíces superficiales salen solo desde un mismo punto del tronco y al estar situadas en el frente se dirigen hacia el observador irremediablemente.



En el anterior diseño, según podemos apreciar en la foto general, se equilibró la planta con el ángulo de plantado, las curvas del tronco y probablemete la disposición de la ramificación, sin embargo no se tuvo en cuenta el nebari.

Con un planteamiento correcto y un trabajo serio, la calidad general de la planta se verá ámpliamente recompensada buscando una solución conjunta en la que el nebari jugará un papel importante.

Continuamos nuestro ascenso y llegamos a otro punto que también necesitará una mejora.

Se puede apreciar que las vetas de la madera seca no siguen el curso natural de la dirección del tronco y se esconden bajo la vena viva.

Esto suele suceder cuando al crear el shari lo hacemos de manera incorrecta usando la cuchilla como si fuésemos a cortar una porción de pastel de arándanos.., hay que ir tirando de las fibras vivas dejando que sean éstas las que decidan la dirección.

Es evidente que este defecto elimina naturalidad a la planta, no queda otra que corregirlo.

¡¡¡Que bueno está el pastel de arándanos!!!



Un poco más arriba también me encuentro con una zona viva que termina su camino en sentido descendente de una manera fea y antinatural.









Sigo subiendo y me encuentro una rama interesante, tiene una cicatriz en el comienzo. Casi con toda seguridad esta rama me será de utilidad en el diseño final.







Llegando a la última parte del tronco podemos apreciar muchas ramas mezcladas, algunas vivas y otras muertas.





Por último, tal y como comenté con anterioridad, podemos apreciar el satisfactorio estado de salud de la planta.




Después del análisis, puedo deducir que el diseño anterior aunque abusa un poco de la frontalidad, es más o menos correcto, por lo que no re-diseñaré la planta drásticamente, solo intentaré adaptarla manteniendo en parte la esencia anterior, modificaré levemente el frente girándolo para favorecer un nebari lateral.

Un bonsái que alcanza la belleza universal en la mayoría de los casos se nutre de una proporciones adecuadas, muchos detalles miniaturizados y la belleza intrínseca de la propia naturaleza, por lo que en esta sesión de trabajo me centraré de la mejor manera posible en las proporciones y en el detalle y dejaré que el transcurrir del tiempo borre la huella humana y la planta adquiera naturalidad.

Nota: Entendemos naturalidad como la característica de algo para expresar la esencia de la naturaleza.

Construir una obra donde la belleza ejerza un poder de atracción intenso no es algo fácil, ni mucho menos instantáneo, sin embargo el camino lo podremos encontrar usando siempre el mismo hábito de trabajo.

Todos, absolutamente todos los detalles han de ser analizados milimétricamente, y por supuesto mejorados en el caso de que sea necesario. En ningún caso hemos de posponer una mejora para el futuro pensando que por ser un detalle pequeño no tiene importancia. Solo la perfecta unión de todos los pequeños detalles sumarán en conjunto y elevarán la calidad general de la planta.


Bien, voy a comenzar con la limpieza y el refinado de los detalles de esta planta.




Las siguientes fotos muestran el resultado después de la primera sesión de trabajo.


Detalle mejora del nebari


Detalle de jin creado.

Mejora de leña seca del tronco.

Detalle de la mejora en este tramo del tronco













A continuación voy a buscar un frente y un ángulo de plantado donde pueda sacar el máximo partido a este shimpaku, como he dicho anteriormente, el nebari en el diseño siempre es un punto de interés preponderante.

Este frente nos muestra un equilibrio nebari/tronco basándose en un leve movimiento lateral de la planta.



Voy a dar una vuelta de tuerca más al movimiento, para ello voy a emplear un antiguo recurso artístico que ya usaban los escultores griegos en el siglo IV a.C. y incluso en la actualidad tanto escultores como pintores siguen usándolo, denominado "El Contrapposto".

- ¿Qué es el contrapposto?

El Contrapposto como ya he mencionado, se usa en escultura y pintura para dar sensación de movimiento.
Una pierna está fija en el suelo y la otra se adelanta, los brazos exactamente igual mientras la cabeza mira a un lado. (Click aquí para más información)

Escultura del Doríforos de Policleto

Bien, voy a adaptar el recurso a esta planta de la siguiente manera:

Voy a diseñar la planta retrasando las ramas o brazos en el lado donde tenemos nebari pronunciado y vamos a adelantar las ramas en el lado donde la planta no posee nebari, el ápice o la cabeza de la planta la colocaré también levemente desplazada hacia el lado del pie o nebari.



Bien, una vez planificada la hoja de ruta, ya solo nos queda alambrar la ramificación y colocar meticulosamente las masas de verde.

Una vez finalizado el trabajo, opino que apenas la huella humana se difumine con el paso del tiempo, esta planta mostrará un equilibrio y movimiento interesante.

Las siguientes fotos muestran los detalles una vez finalizado el trabajo.

Detalle mejora del nebari


Detalle jin creado




Gracias por vuestra lectura y hasta la próxima entrada.


Foto final


13/07/2012

Casi toda la verdad sobre el J. chinensis sargentii (por A. Álvarez)

Me he pasado unas cuantas horas delante del ordenador para escribirlo pero os puedo asegurar que he tenido sensaciones bastante agradables. Imaginaros como en una película, un investigador que conoce la existencia de un libro antiguo y que viaja a una biblioteca remota a buscarlo. Al fin lo encuentra en una de las grandes estanterías, le quita el polvo, lo abre nerviosamente y descubre la información que iba buscando desesperadamente (luego se toma una cerveza pero eso no es relevante para la historia). Por otro lado también han estado las sensaciones contrarias, buscar, buscar y buscar y no hallar.
En cierta ocasión en el debate de un foro leí una serie de cosas dispares sobre el junípero chinensis, en particular sobre el sargentii y yo no me quedé demasiado satisfecho. Como soy un poco cabezón he investigado sobre ello llegando a las conclusiones que comentaré al final para descubrir su “verdadero nombre” y no es de extrañar que nos quedemos confusos. Ya sabéis que el Juniperus chinensis tiene otras variedades pero aquí solo hablaremos del sargentii que es al mismo tiempo nuestro célebre shimpaku del que hablamos anteriormente en otra entrada en el blog.

Empecemos desde el principio…

Alguien (me imagino que uno de sus muchos discípulos repartidos por todo el mundo) consiguió enviar “algo” (digo algo pues como veremos más adelante no siempre eran árboles vivos lo que se enviaba para reconocimiento) que Linneo nombró como “Juniperus chinensis” como podéis ver en la publicación MANTISSA PLANTARUM vol1 página 127 de 1767.








Pero en 1857, un tal Franz Antoine jardinero horticultor austriaco, director de jardinería de todos los jardines imperiales en la monarquía Austro-Húngara, en el libro Die Cupressineen Gattungen pag 54, nombra la planta Sabina chinensis ¿cómo es esto posible?

Vayámonos para atrás un poco. Linneo había nombrado el género Juniperus, nombre este por el que los romanos conocían a estas plantas. Lo hizo en la obra Species Plantarum de 1753, página 1038.












Sin embargo, un año más tarde en 1754, el inglés Philip Miller nombra en “The Gardeners Dictionary”, ed. 4 el género Sabina (luego el género quedaría como Sabina Mill.). Miller era coetáneo de Linneo y no admitió su código binomial hasta finales de su obra. Antes de ver este libro, pensé que argumentaría alguna diferencia entre Juniperus y Sabina pero no es así. En el apartado de Juniperus hace referencia a Linneo y a los juniperos ya clasificados y en el apartado Sabina dice “ver Juniperus”. Me imagino que alguna razón daría entonces, bien hablada o escrita para justificar este nuevo género. Para aclarar un poco la historia hay que decir que los romanos también llamaron sabinas a estas plantas ya que crecían en el “país de los sabinos” pueblo latino cercano a Roma (acordaros del célebre rapto de las sabinas).







El caso es que el género Sabina siguió existiendo ya que los sinónimos en botánica no son tan estrictos como en zoología y cohabitan sin problemas, ya lo veremos… Entonces llega Franz Antoine y como he dicho, publica en 1857 su obra Die Cupressineen Gattungen. En ella divide el género Juniperus en tres: Juniperus y Sabina que ya existían y crea un nuevo género llamado Arceuthos en colaboración con otro botánico, Kotschy. Por desgracia no he sido capaz de leer el libro (además está en alemán) pero voy a intuir, como siempre. Antoine debió separar los juniperos de hoja en aguja que siguió llamando juniperus y los de hoja en escamas que llamó sabinas. Ni corto ni perezoso renombró las plantas con el género que asignó a las sabinas y conservó, como mandan los cánones taxonómicos, el basiónimo, es decir, el epíteto original (de Juniperus chinensis a Sabina chinensis por ejemplo). El otro género aún hoy reconocido, el de Arceuthos, con la planta Arceuthos drupacea (antes y después Juniperus drupacea) como ejemplo que aunque él por la forma de sus frutos catalogó aparte, está bastante cuestionada ya que es muy similar al Juniperus oxycedrus.

Os podéis imaginar en esa época de Linneo de descubrimientos, la cantidad de científicos que husmeaban por el mundo, descubriendo plantas, muchas de las cuales ya estaban descubiertas y a las que les ponían otros nombres. Por ello tenía que ser una autoridad muy competente la que supiera discernir entre una especie nueva y otra existente. De hecho, al junípero chinensis le salieron desde 1753 a 1857 un montón de hermanos con otros nombres que luego fueron retirados, como por ejemplo dos de Thunberg, el J. barbadensis y el J. virginica (el pobre se pensó que eran originarias de Japón cuando lo eran de China) y otros 12 más. Solo quedó Sabina chinensis como sinónimo reconocido.

Bueno, ya estamos en camino y damos un salto en el tiempo hasta 1892, fecha en la que Charles Sprague Sargent visita Japón. Solo reproduzco las palabras textuales de Sargent cuando vio por primera vez la variedad de la que hablamos:


En los acantilados rocosos y en las grandes pendientes cubiertas de vegetación de la costa, totalmente expuesta a los rigores del océano, hemos visto una variedad del Juniperus chinensis de forma abatida, con largos troncos rastreros, denso follaje y a menudo con tamaño considerable. Es una variedad característica del litoral de Japón, pero solo hemos visto algunas de estas plantas en Yezo (Hokkaido) entre Mororan (al suroeste de la isla) y la ciudad de Aino de Horobetsu, donde reciben directamente el azote del océano.


¿Pero cuando se nombró esta variedad?

Pues fue en 1912 en el libro “The trees of Great Britain and Ireland” cuyos autores fueron Augustine Henry y Henry John Elwes.



Como podéis ver en esta página 1432 sacada del libro lo bautizan ya como Juniperus chinensis var. Sargentii Henry (por A. Henry aunque aquí ponen Sargenti con una i).



Henry era escocés y un reconocido botánico y sinólogo (experto en China). Había trabajado para Sargent como recolector… pero os traduzco literalmente lo que se dice en el libro tras la descripción de la planta:

Estas características son las que dice Sargent que muy amablemente nos ha enviado un espécimen seco que crecía en las costas de Korea y Japón en parajes escarpados de baja hierba y expuestos a las inclemencias del océano. Unas pocas plantas fueron cultivadas en el Arnold Arboretum desde semillas recogidas en 1892 en la costa de Yezo. Yo nunca he visto ningún espécimen vivo.

Aquí me hago una pregunta ¿por qué envió Sargent el espécimen seco a Henry? Alguien me dijo una vez que las muestras se enviaban a los expertos. Yo contesté que otros factores también influyen. En este caso existe documentación sobre la relación epistolar entre Sargent y Henry. El primero se pasó varios años intentando convencer a Henry para que liderara para él una expedición con el fin de recolectar especies en China. Henry se negó una y otra vez, halagando siempre el oido de Sargent (“…aunque es usted una de las mayores eminencias en botánica, debo negarme a sus pretensiones ya que estoy demasiado ocupado en estos momentos y tengo pensado volver a Europa en breve ya que mi vida aquí (se refiere a China) es aburrida y monótona…”).

El nombre de Juniperus chinensis var. sargentii Henry creo que es el más conocido de todos para esta planta pero no es el único…

En 1919 en la publicación “The Botanical Magazine Tokyo” vol 33 y concretamente en la parte en japonés (hay parte en inglés y parte en japonés) se bautiza esta planta como Juniperus sargentii Takeda como podéis ver.













Al final la nomenclatura es Juniperus sargentii (Henry) Takeda ex Koidz., pues como ya he comentado se pone entre paréntesis la persona que lo nombró con anterioridad, Takeda propuso el nombre y Geniti Koidzumi lo publicó en dicho magazine. Si pone alguna explicación del por qué yo no lo sé porque estaría en japonés. ¿Pudiera ser por hacer patria, quitar lo de chinensis, y que fuera una especie japónica? Pudiera ser ya que sabemos que ambos pueblos tuvieron sus grandes roces. Como he dicho los sinónimos son amigables y se aceptan como tal.

Posteriormente en la misma publicación, en el volumen 44 correspondiente al año 1930 también es señalada por el botánico Nakai por lo que el nombre se transforma en Juniperus sargentii (Henry) Takeda ex Nakai (no se por qué ya que no cambia de nombre).

Pero ahora volvemos al dilema ¿Juniperus o Sabina? Ya habíamos visto la Sabina chinensis de F. Antoine pero ahora vienen botánicos japoneses y por tanto desaparece lo de chinensis para convertirse en: Sabina sargentii, nombrada por Miyabe y Tatewaki en la obra “Transaction of Sapporo Natural History Society” vol 15 pag 128 correspondiente a 1938.

Ese mismo año, el amigo Nakai que ya nombró la planta en 1930 como Juniperus sargentii ahora va y bautiza la Sabina pacifica. Takenoshin Nakai era un famoso botánico japonés. Quizás en sus viajes a Korea vio esta planta con caracteres diferentes y la nombró de esa manera. Se considera un sinónimo de todas las que estamos viendo.

En algunos documentos aparece el nombre Sabina chinensis (L) Antoine subsp sargentii (Henry) Sugim. 1972, nom. nud. Esta última abreviatura significa nombre desnudo, sin conexión, la dejamos aparte al no considerarla entonces subespecie. Por cierto, estaría bien recordar lo que es variedad y lo que es subespecie aunque no son términos demasiado diferentes. Cuando una planta muta alguna característica y sus descendientes continúan con esa mutación que las hace diferentes de la planta madre, se crea una variedad. Cuando esta misma circunstancia tiene como causa, determinadas condiciones climáticas o ambientales propias de una zona concreta, se considera subespecie.

Por último volvemos a las dicotomías Sabina/Juniperus y chino/japonés.

Ahora los científicos son chinos, Cheng y Fu, así que vuelve a aparecer el chinensis. Sabina chinensis (L) Antoine var. Sargentii (Henry) Cheng et Fu 1978, publicado en la obra “Flora Reipublic Popularis Sinicae”. Se decantan por la sabina.

A partir de aquí aparecen otras variedades quizás porque al entrar en juego los análisis químicos es posible encontrar diferencias en cuanto a las composiciones de las hojas etc. Comentar solo que existen: Juniperus sargentii (Henry) Takeda ex Nakai var coeruleum Pshenn. (2001) Nota.- Creo que Pshenn. pudiera ser Pshennova pero no estoy seguro. Y Juniperus sargentii (Henry) Takeda ex Nakai var cyanus Pshenn. (2001).

Cuando ya estoy a punto del mareo, llega el estadounidense John Silba (que es un año más joven que yo) y en 2006 dice en el “Journal of the International Conifer Preservation Society” que no, que esta planta es:

Juniperus chinensis L. subsp sargentii (Henry) Silba.

¡No me digas ahora a estas alturas que sargentii es una subespecie! ¡Que pena no poder acceder al Journal y conocer sus explicaciones!

Recapitulando para los que nos hemos perdido:

1767.- Juniperus chinensis Linneo
1857.- Sabina chinensis Antoine
1912.- Juniperus chinensis var. Sargentii Henry
1919.- Juniperus sargentii (Henry) Takeda ex Koidz
1930.- Juniperus sargentii (Henry) Takeda ex Nakai
1938.- Sabina sargentii (Henry) Miyabe et Tatewaki
1938.- Sabina pacifica Nakai
1972.- Sabina chinensis (L) Antoine subsp sargentii (Henry) Sugim. nom. nud.
1978.- Sabina chinensis (L) Antoine var. sargentii (Henry) Cheng et Fu
2001.- Juniperus sargentii (Henry) Takeda ex Nakai var. coerulem Pshenn.
2001.- Juniperus sargentii (Henry) Takeda ex Nakai var. cyanus Pshenn.
2006.- Juniperus chinensis L subsp Sargentii (Henry) Silba.

Todos ellos sinónimos reconocidos de una misma cosa.

09/07/2012

Pinus Nigra, la reconciliación.

Hace varias semanas, el propietario de la planta que trabajaré en este artículo se puso en contacto conmigo pidiéndome visitar su jardín.
Fue llegar a su casa y me bastó echar un simple vistazo para deducir que me encontraba ante una persona con una sensibilidad especial en todo lo referente al ámbito artístico, cosa que pude confirmar apenas intercambié algunas opiniones con él. 

El motivo de su petición era explicarme el problema que tenía con una de sus plantas y que no terminaba de entender por qué le había sucedido ésto.

Me explicó que en el momento de la adquisición de la planta, había depositado en ella mucha ilusión, sin embargo, después de realizados varios trabajos, aún no se sentía correspondido con lo que la planta le había ofrecido hasta el momento.
Cuando me la mostró, me comentó que no terminaba de sentir ese feeling especial cuando caminando por su jardín pasaba cerca de ella.

Una vez la planta estuvo en mi casa y la pude analizar con tranquilidad pude reparar en que no iba a ser un trabajo tan fácil como en un principio me pudo parecer.
Después de observarla desde todos los puntos de vista posibles, decidí que, para sacar el máximo partido de ella, el diseño tendría que ser mejorado siguiendo una importantísima línea de trabajo, la planta tenía que mostrar las características propias de su especie.

Parece obvio, pero...

¿Qué quiere decir esto realmente?

Este Pinus Nigra fue recuperado en los Alpes hace ya casi una década, es una planta originaria de la alta montaña, sin embargo, gracias a su poderosa fisiología interna puede vivir aquí al nivel del mar.
La extrema rusticidad es la seña de identidad de esta variedad de pino negro, su ramificación es gruesa y moderadamente flexible, sus brotes son gordos y muy compactos dando lugar a unas corpulentas hojas presentadas de dos en dos en sus vainas.



El trabajo realizado con anterioridad se basaba mostrar unas líneas sutiles y afeminadas, sin embargo el carácter de la planta es fuerte y masculino.
Aunque la planta está en un estado de salud perfecto, su espíritu no está contento y transmite al propietario una sensación de impotencia, algo parecido a un querer y no poder.

Esta clarísimo que si trabajo esta planta con líneas demasiado sutiles y afeminadas, la estoy obligando a realizar unos pasos de ballet que de ninguna manera acepta.


Una de las características principales de esta planta es que, dependiendo desde donde la miremos, podemos distinguir líneas suaves o bruscas, por lo que mi objetivo principal en este trabajo será quitarle el tutú y volver a rediseñar está planta buscando mostrar su verdadera identidad.
Una vez esto sea conseguido, estoy completamente seguro que, planta y propietario encontrarán la reconciliación y volverán a sentir una mutua atracción.

Esta foto muestra el estado general de la planta hasta este momento.



Vamos a repasar sus atributos.

El nebari (cuello de las raíces) no es óptimo por lo que estamos obligados a exprimir al máximo el ángulo de plantado así como el frente de la planta.
Es absolutamente fundamental conseguir un perfecto equilibrio que nos de la tranquilidad estética necesaria en una planta de estas características.


Detalle del nebari

Subiendo un poco más podemos observar una cicatriz interesante que nos contará una historia marcada por un trauma en un momento determinado de su vida.
Aunque en esta sesión de trabajo no se realizará mejora de este punto, con el tiempo y en la época adecuada si podrá ser refinado.




Inmediatamente después de la terminación de la cicatriz podemos apreciar en el tronco un cambio de dirección brusco. Este punto es de suma importancia en el diseño ya que una línea tan angulosa alimentará bastante la masculinidad de la planta.



Seguimos subiendo y nos vamos encontrando a lo largo del tronco pequeños Jines salpicados como prueba de antiguas ramas que quedan vigentes en la memoria de la planta.



En el último tramo del tronco podemos apreciar varias ramas que salen prácticamente desde puntos muy cercanos.
Un verdadero diseño bonsái se nutre de la simplicidad, por lo que seleccionaré la menor cantidad de ramas posibles para el diseño final de la planta.


Podemos apreciar entre ellas una muy singular que registra más información con respecto al resto, por lo tanto es importante para el diseño.


















Una cicatriz prácticamente en su nacimiento la hace una rama especialmente sensible. 
Antes de trabajar sobre ella me aseguraré de que no sufra ningún daño y tomaré medidas.

Detalle apuntalamiento de la rama para su protección.


Finalmente podemos apreciar una copa bastante vigorosa.



Bien, pues, una vez aquí, voy a buscar el frente...

Este nuevo frente y ángulo de plantado no está muy lejos de brindarme la posibilidad de poder rediseñar la planta con un carácter mucho más masculino.


























Tal y como había previsto ha sido un trabajo complicado a nivel técnico (si alguien ha trabajado esta variedad sabrá a lo que me refiero), con el fin de permitir al propietario disfrutar directamente de la planta en su jardín sin aparatosas barras de hierro ni estresantes estructuras antinaturales.

Las siguientes fotos muestran los detalles una vez realizados los trabajos de rediseño de la planta.


Detalle punto interesante.

Detalle de nuevos Jines creados

Un punto a tener en cuenta en variedades de pinos resinosos es que una vez se poda una rama, emitirá  gran cantidad de resina por el corte, por este motivo jamás podaremos las ramas a ras, siempre dejaremos un muñón y esperaremos su secado antes de refinarla.
En mi caso he aplicado el elevado calor de un soplete, esto cristalizará la resina y cortará o ralentizará bastante el goteo.


Detalle uso del soplete para evitar  el goteo de resina.

Una vez finalizado me siento satisfecho por la respuesta del propietario, así como con el resultado final del trabajo, sabiendo que aún faltan varios años para conseguir el refinado que hará que este planta gane muchos enteros.

Foto reconciliación, planta y propietario.



Aspecto antes del trabajo


Foto Final