Cualquiera que se recree con la imagen de un viejo árbol en la naturaleza, recapacite sobre sus pobres y delgadas ramas, escuche su crujir cuando es zarandeado por el viento y se sienta atraído por su fría soledad, irremediablemente estará cerca de lo que podríamos describir como un sentimiento puramente sintoísta.
El sintoísmo adora aquellas cosas únicas de la naturaleza, creadas por sí mismas y capaces de albergar una divinidad.
Al contrario de lo que muchas personas piensan, la cultura japonesa, cuna del sintoísmo, no está en contra de lo artificial frente a lo natural. La creación del ser humano ha de estar correctamente perfeccionada y combinada con la creación natural para poder apreciar un evidente contraste estético.
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| Jardín seco Karesansui en templo Ryoanji en Kioto |
Hace varias semanas conversaba acerca de esto con mi buen amigo Antonio Álvarez y tomábamos como ejemplo la exposición de un bonsái, mostraba una ramificación tan perfecta que incluso podríamos decir que la sensación era de artificialidad.
No obstante, si comparamos las copas de los árboles en la naturaleza con la de cualquier bonsái medianamente refinado podremos observar una diferencia estructural muy evidente.
La naturalidad de la planta en la montaña es abrumadora, pero la extrema perfección de la ramificación de un bonsái tampoco deja de abrumarnos.
Sinceramente creo que si gozamos de una mínima sensibilidad estética, jamás hemos de desechar el contraste estético entre lo natural y lo artificial, siempre y cuando esta artificialidad tenga el refinamiento, la medida y la perfección adecuada.
En la siguiente foto podemos apreciar la belleza del contraste entre lo natural, representado por el jardín y lo artificial representado por la mampara construida con el mayor exponente de la artificialidad, el ángulo recto.
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| Detalle de jardín seco Karesansui Ryoanji. |
Bien, pasando al trabajo propiamente dicho, la planta que trabajaré en esta ocasión será una sabina muy particular perteneciente a una colección privada.
A simple vista ya preveo que será un trabajo difícil, no solo por encontrar un diseño correcto, también para dar un acabado medianamente refinado a la copa ya que la estructura de la ramificación fina no es del todo correcta y tampoco abundante.
Evidentemente, por las características de esta planta, su diseño finalmente tendrá un poco el sabor a un bunjin. Hablo de "sabor bunjin" pero nunca de bunjin gi verdadero, ya que esta planta es demasiado osada para ser un bunjin gi.
Su osadía radica principalmente es su exagerada cantidad de curvas y esto le arrebata la propiedad de ser elegante y a la vez discreta, por otro lado, tampoco posee las estrictas reglas físicas del bunjin gi verdadero.
Cuando creamos una planta con sabor a bunjin sin cumplir sus estrictas reglas físicas, estamos creando un bunjin cho, que sería casi un bunjin gi.
¡¡¡Madre mía...!!!
Las siguientes fotos muestran los cuatro lados de la planta protagonista de este artículo.
Aunque la planta ha de verse interesante desde cualquier punto que se observe, hay que decidir un frente para su exposición y en este caso he necesitado un buen rato para decidirme debido a su complejidad.
Casi todas las posibilidades cuentan con algunos detalles a favor y otros en contra, claro que también he de realizar un modelado lo menos complicado posible buscando simplicidad y efectividad, cosa que lo hace aún más complicado, sin olvidar otro factor importante a la hora de diseñar esta planta, el gusto del propietario.
La siguiente foto muestra el frente aproximado que he elegido, obviamente una vez colocada la ramificación tendré que volver a redefinir el frente con mayor precisión.
Un inconveniente que tiene este frente es que se aprecia levemente el nacimiento de la vena viva ya que la mayor parte queda justo en la parte trasera.
Para ver si tiene solución y continuar con el frente elegido, revisaré bajo el primer nivel del sustrato para analizar la situación de la vena.
Bien... La vena se subdivide en dos "subvenas". La mayor parte de ella vuelve a girar hacia atrás, pero hay un trozo que sigue en la misma dirección por lo que una vez se realice el trasplante habrá que separar la madera seca de este trozo y orientar la vena viva hacia el frente.
Es una operación que reviste una complicación media por lo tanto es viable realizarla en el futuro.
Otro detalle que tendré en cuenta a la hora de mostrar la silueta del tronco, será eliminar al máximo posible todo lo que no sea necesario.
En este caso concreto, sobre esta planta y en este diseño en particular, si el tronco tiene una línea y una dirección determinada, considero una vulgaridad que el tronco de una vuelta amplia y vuelva a retomar el camino que tenía en un principio.
Si hay curvas que fluyen, mejor que se vean en su totalidad, tal y como son, por suerte o por desgracia son la seña de identidad de esta sabina.
Pasando al trabajo técnico, lo primero que voy a hacer es, con el uso de gubias y una fresadora pequeña, limpiar la vena viva y esculpir el shari ya que es demasiado plano y sin mucho interés.
Después de un rato este es el resultado final.
| Detalle del tronco |
El siguiente paso será realizar un diseño aproximado que me sirva de guía.
Lo consultaré varias veces a medida que voy organizando las masas de verde. También me permitirá comprobar de antemano si el diseño consta del equilibrio y la armonía mínima necesaria.
Lo consultaré varias veces a medida que voy organizando las masas de verde. También me permitirá comprobar de antemano si el diseño consta del equilibrio y la armonía mínima necesaria.
| Diseño guía |
Una vez llegados aquí, el siguiente paso es el alambrado y la colocación de la ramificación y después para finalizar, la aplicación del líquido de jin.
Me permito dar un pequeño consejo sobre este aspecto:
Siempre que sea posible, en la ramificación más gruesa y tronco, es mejor usar tensores que alambre. No solo permite un mejor acabado al trabajo, también es más liviano para la planta.
Como me temía ha sido un trabajo difícil, sin embargo me siento satisfecho del resultado final, especialmente al haber podido sacar un poco de partido de la copa dada su situación.
Poco a poco y a medida que el verde se vaya desarrollando se tendrá que ir sustituyendo la ramificación usando la mejor situada.
Con respecto al tronco, la siguiente foto muestra el resultado obtenido tras el trabajo.
El sintoísmo como comenté al principio de este artículo, adora aquello creado por la naturaleza.
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| Detalle del tronco y la linea de subida de sabia. |
El sintoísmo como comenté al principio de este artículo, adora aquello creado por la naturaleza.
Puede ser una montaña, una isla, una roca o incluso un árbol tan viejo, expuesto y tan particular en su forma, que a una divinidad no le importaría morar en él.









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